Masonería y como aplicarla:

exoterismo Por: Julio Torres

El objetivo principal del ingreso a la masonería se pierde con frecuencia por la gran cantidad de asuntos que se tratan dentro de los trabajos realizados dentro de la orden.

No debemos olvidar que lo más importante y fundamental es que lo aprendido se aplique en la persona directa mente, es decir, aceptar la verdad de cada quien.

Si con lo aprendido no he podido saber como soy en verdad, debo insistir, debo analizar una y otra vez cada uno de los símbolos utilizados para entender el renacimiento.

Habremos de tomar muy en cuenta que el ingreso significa un renacer, esto es, renacer a la masonería que ofrece un proceso enseñanza aprendizaje distinto a lo establecido.

De manera simbólica parece que colocan frente a mí un espejo y que al ver esa imagen que realmente no conozco, que nunca lo he visto de esa manera, me desconcierta.

Todos pensamos o quizás deba decirlo, creemos que somos lo mejor de la creación, nunca nos calificamos como “entes” discriminatorios, vanidosos, prepotentes y demás calificativos.

Eso quiere decir que hemos vivido en una mentira que ha sido sembrada desde que nacemos por medio de los dogmas que uno tras otro se nos han inculcado.

La adulación que hemos recibido por nuestro entorno ha contaminado la percepción que tenemos de nosotros mismos, y mentalmente construimos una imagen errónea de nuestra persona.

Bajo estas circunstancias, solo el trabajo en logia es capaz de mostrar la verdad y con la esperanza de ser aceptada sin condiciones por el masón que aspira a conocerse en realidad.

Dicho así, conocerse en verdad, es el primer gran objetivo no solo del masón, debería ser un objetivo fundamental para todo ser humano que de esa forma da un gran paso al éxito.

Pero, ¿Qué significa en realidad conocerse? Aplicaré ahora esas verdades para conducirme como un nuevo padre con mis hijos, un nuevo esposo, un nuevo hijo, en fin, un nuevo hombre.

Ese es el verdadero concepto del renacimiento, el gran objetivo inicial de la masonería, el conocerse a si mismo, pero de verdad, sin el auto engaño, ni auto compasión.

Quienes deben descubrir ese cambio es claro que no somos nosotros mismos, ese cambio debe ser descubierto por las personas que nos conocen, y quien mejor que la familia.

Cuando los familiares descubren un cambio en nosotros y lo manifiestan es la mejor muestra de que el trabajo en logia comienza a entregar frutos como una buena semilla.

La forma de conocernos con la familia debe ser real y efectiva, a tal grado que puede ocurrir que los familiares crean que están hablando con un desconocido.

Lo mismo va a suceder con los amigos y vecinos, ahora el trato va a cambiar, la forma de comunicarse tomará un rumbo no conocido y esto es solo el principio.

Es por eso que muchos aspectos del trabajo masónico se conservan en secreto, porque lo más importante es que se ejerza un cambio de actitud pero con prudencia y tolerancia.

Repito, esto es solo el principio, todo lo aprendido en logia es aplicable en lo cotidiano y los resultados se aprecian de inmediato, ese es el renacer.

Bien vale la pena morir para la forma de vida que hemos llevado hasta antes de ingresar a la masonería, el futuro adquiere una nueva dimensión, lo aseguro.

La vida se puede definir como un antes y un después por medio de la masonería, nada es turbio, nada es deshonesto, el desconocer que es la masonería es lo que incita a la descalificación.

Así es como se aplica lo aprendido en logia, con el único fin de ser mejor en bien de la familia, de nuestro entorno, y entender que es por bien de la humanidad.

Claro que se entenderá que el concepto “bien de la humanidad” debe comprender, que si comenzamos con la familia, es como colocar la primera piedra por el bien de la humanidad.

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