Ríndete

El verdadero control llega cuando aprendes a dejar ir. Cuando dejas de intentar dirigir el espectáculo, te abres a la claridad y a la visión. Rendirse a Dios puede ser dramático. Puedes, literalmente, caer de rodillas y la Luz fluye.

A veces rendirse es más sutil. Es una sonrisa y el silencio cuando alguien dice algo que tú sabes que es incorrecto, pero en realidad no importa. Rendirse es cuando tomas una decisión de preferir tener paz a tener la razón.

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